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La muerte tiene un diente de oro 

 

la muerte no tiene dientes: se rie con la encia pelada 

Y cuando muere un rico, la muerte tiene un diente de oro. 

Y cuando muere un pobre no tiene ningun diente 

o le crece un diente picado ¿Cachài ganzo?

 

la muerte tiene la boca 

llena de muelas tristes, de colmillos cariados,

llena de jugo gàstrico en lugar de saliva.

 

Yo tuteo a la muerte.

"Hola, Flaca, le digo.¿Como estai?"

Por que todavia soy un diente de leche 

 

o

                                                                         Òscar Hahn

 

Más acá de la abstracción, la pintura de Cristal Jacob presenta un espacio plástico habitable. No al modo de un hogar en que se reposa, sino en lugares en que se vive intensamente la experiencia, el pulso de lo creado porque desea crearse y abrirse paso hacia la vista. Y ese paso marca la Necesidad de cada trazo, la fluencia de la forma como una expresión biológica que toma los colores de lo recién visto, previo a cualquier costumbre en la mirada.

Por más que gravite el despliegue -esplendor- de la forma por sobre la definición de objetos, algo en estas pinturas sabe situarse en una dirección de elevación: jamás perdemos la vista de un arriba que sabe presentarse más acá de la sugerencia. Los seres vegetales y animales que esperan definirse en el instante de desgarro de color señalan la dirección del cielo. La misma tierra puede definirse como un ser doliente bajo un cielo de fluidez líquida, en que hasta la potencia del mar se ha resumido.
Inquieta la aparición del tiempo, como índice trascendente en un mundo que parece recorrido por su propia torsión necesaria. Las esferas y los astros que a ellas se deben, tradicional marca temporal, acechan la rebeldía intempestiva del mundo de Cristal, así como en la propia delineación aparece como un deshoje que señala la situación transitoria de estas formas, consecuencia propia de su vitalidad.
Mandato muy hondo es el que llamó a estos colores y formas acá, a un momento en que cualquier normativa de luz o perspectiva parece extranjera. Es como la exigencia que hace en la tela una honda lucha interior, que ya ha puesto en evidencia la inquietud de una serie de posibilidades del ser que, sin haber llegado a la existencia, permanecen en los pliegues de lo que está ahí. Acá se asoman, preguntan y no esperan respuesta.
                                                                                              carlos henrrikson

© 2023 por Pérez & Sánchez Arquitectos. Creado con Wix.com

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